CO2, temperatura y humedad: cómo leerlos en interiores

Equipo Yubox
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19 de July, 2026
Calidad de Aire Smart Buildings Guías
CO2, temperatura y humedad: cómo leerlos en interiores

Una oficina en Guayaquil marca 850 ppm de CO2, 26 °C y 68% de humedad relativa a las tres de la tarde. Otra en Quito marca los mismos 850 ppm, pero a 21 °C y 38% de humedad. El número de CO2 es idéntico y, sin embargo, describen dos ambientes con problemas distintos: uno con riesgo de proliferación de moho y mayor supervivencia de aerosoles infecciosos, el otro con aire reseco que irrita mucosas aunque la ventilación esté funcionando bien. Ya cubrimos qué ppm de CO2 importan y por qué como indicador de ventilación; esta guía va al paso siguiente: cómo la temperatura y la humedad relativa cambian lo que ese número de CO2 realmente significa, y por qué un sensor que solo mide CO2 deja la mitad de la historia sin contar.

El CO2 dice si el aire se renueva; la humedad dice si ese aire es saludable

El CO2 es un proxy de ventilación: sube cuando hay gente y baja cuando entra aire fresco. Pero un espacio puede estar bien ventilado (CO2 bajo) y aun así tener un problema de humedad que el CO2 no detecta, porque son fenómenos independientes. La humedad relativa no depende de cuánta gente respira en el cuarto, sino de la temperatura del aire, la humedad que trae el aire exterior y las fuentes de vapor internas (cocinas, baños, plantas, incluso la respiración misma). Por eso un aula puede tener 600 ppm de CO2 —ventilación excelente— y 75% de humedad relativa por estar en clima costero sin deshumidificación, un ambiente donde el moho ya germina aunque el indicador de “aire viciado” esté en verde.

La zona de confort y salud que buscan las normas técnicas (ASHRAE 55, entre otras) combina ambas variables en rangos independientes que deben cumplirse a la vez: temperatura seca entre 20 y 27 °C aproximadamente, y humedad relativa entre 40% y 60%. Por debajo de 40% de humedad, las mucosas respiratorias se resecan y los aerosoles virales permanecen suspendidos más tiempo; por encima de 60%, empieza el riesgo de condensación en superficies frías (ventanas, esquinas de paredes) y, pasado el 70%, esporas de hongos comunes como Aspergillus, Cladosporium y Penicillium germinan con facilidad. Ninguno de esos dos límites lo detecta un sensor de CO2 solo.

Por qué 40-60% de humedad relativa es el rango que de verdad protege

El rango de 40-60% no es una convención arbitraria de confort: tiene respaldo epidemiológico directo. Una revisión cruzada de estudios internacionales (Instituto Leibniz de Investigación Troposférica, TROPOS, y el Laboratorio Nacional de Física CSIR de India, publicada en Aerosol and Air Quality Research) encontró que el 90% de las partículas de SARS-CoV-2 se inactivan en apenas 3,5 horas con 40% de humedad relativa, frente a más de 31 horas con 25% de humedad. El mecanismo físico es simple: con más humedad, las gotas respiratorias absorben vapor de agua, crecen de tamaño y caen al suelo más rápido, en vez de quedar suspendidas como aerosol respirable. Ese mismo rango de 40-60% reduce también la supervivencia de otros virus respiratorios estacionales (influenza, coronavirus comunes) y mantiene hidratadas las mucosas nasales, que son la primera barrera de defensa del cuerpo.

En la práctica, esto significa que un espacio con CO2 controlado pero humedad fuera de ese rango sigue siendo un espacio de mayor riesgo respiratorio, solo que por una vía distinta a la que mide el CO2. Un dashboard de calidad de aire que solo grafica ppm de CO2 y omite la humedad relativa está mostrando la mitad del riesgo real.

Cómo la temperatura y la humedad cambian la percepción del mismo CO2

Además del riesgo sanitario, hay un efecto de percepción: dos ambientes con el mismo CO2 se “sienten” distinto según temperatura y humedad, y eso afecta qué tan rápido se detecta un problema de ventilación real.

  • Calor + humedad alta (típico de costa ecuatoriana, 27-30 °C y >65% HR): el cuerpo pierde calor mal porque el sudor no se evapora con facilidad. La sensación de “aire pesado” aparece incluso con CO2 moderado (700-900 ppm), y el ocupante tiende a pedir más aire acondicionado —que enfría pero no necesariamente renueva aire exterior— en vez de ventilar, lo que puede dejar el CO2 subiendo sin que nadie lo note hasta que cruza un umbral alto.
  • Frío + humedad baja (típico de sierra, 16-19 °C y <35% HR en temporada seca): las ventanas suelen permanecer cerradas por frío, el CO2 sube más rápido por la falta de renovación, y la sequedad del aire —agravada por calefacción— irrita garganta y ojos incluso antes de que el CO2 llegue a niveles altos. Aquí el riesgo es doble: peor ventilación (CO2) y peor confort respiratorio (humedad), reforzándose mutuamente.
  • Templado y balanceado (18-24 °C, 40-60% HR): es el escenario donde el CO2 sí funciona como proxy limpio de ventilación, sin que la temperatura o la humedad distorsionen la sensación de “aire viciado” ni oculten o exageren el problema real.

Esta es la razón por la que instituciones y oficinas que solo miden CO2 en climas extremos —costa muy húmeda o sierra muy seca— terminan con quejas de confort que su sensor nunca explica: el problema no siempre es de ventilación, a veces es de humedad, y sin el dato correcto se corrige el sistema equivocado (más aire acondicionado cuando falta ventilación, o viceversa).

Un efecto técnico que pocos consideran: la humedad también afecta al propio sensor

Hay una razón adicional, puramente instrumental, para medir temperatura y humedad junto al CO2: el vapor de agua interfiere en la lectura óptica de un sensor NDIR (infrarrojo no dispersivo), porque absorbe energía infrarroja en bandas cercanas a la del CO2. Los sensores NDIR de calidad —como los que integra la estación de calidad de aire interior de Yubox— incluyen compensación automática de temperatura y humedad en su firmware, usando precisamente esas dos lecturas para corregir el valor final de ppm antes de reportarlo. Un sensor de CO2 sin sensor de temperatura/humedad integrado, o con una compensación deficiente, puede reportar un error de decenas a más de cien ppm en condiciones de humedad alta —justo el escenario de clima costero ecuatoriano— sin que el usuario lo note, porque el número sigue pareciendo razonable.

Cómo leer el panel combinado en la práctica

La forma operativa de aplicar esto es simple: nunca evaluar el CO2 sin mirar la humedad y la temperatura del mismo momento, siguiendo esta secuencia:

  1. CO2 alto (>1.000 ppm) + humedad y temperatura en rango (40-60% HR, 20-27 °C): problema puro de ventilación. Abra ventanas o active extracción mecánica.
  2. CO2 en rango (<800 ppm) + humedad fuera de 40-60%: la ventilación funciona, pero hay un problema de control higrotérmico —deshumidificador, humidificador o climatización— que el CO2 no delata.
  3. CO2 alto + humedad alta simultáneamente: el escenario de mayor riesgo combinado (mala renovación de aire y condiciones que favorecen moho y persistencia de aerosoles); merece prioridad de atención inmediata, no una alerta más en la lista.
  4. CO2 en rango + temperatura y humedad en rango: el espacio está, en los tres frentes que sí se pueden medir con sensores económicos, dentro de parámetros saludables.

Igual que en el diseño de alertas para eventos climáticos en campo, lo que hace útil esta lectura combinada no es memorizar los cuatro casos, sino que un dashboard los calcule automáticamente y dispare la alerta correcta según cuál de las tres variables —o cuál combinación— está fuera de rango, en vez de mostrar tres gráficas sueltas que el usuario tiene que cruzar mentalmente cada vez.

Conclusión

El CO2 sigue siendo el mejor indicador único de ventilación, pero interpretado solo deja fuera dos riesgos reales: la humedad relativa fuera de 40-60% (moho, resequedad, mayor supervivencia de virus) y su efecto sobre la propia precisión del sensor. Medir los tres parámetros juntos —y leerlos como un panel combinado, no como tres números sueltos— es la diferencia entre corregir el problema correcto y encender el aire acondicionado cuando lo que faltaba era ventilar, o viceversa.

En Yubox integramos CO2, temperatura y humedad en el mismo nodo de calidad de aire en interiores, con conectividad LoRaWAN o WiFi y alertas configurables por combinación de variables en Yubox Cloud. Conversemos sobre su proyecto.