Cuando hay que medir el consumo de un motor, una bomba o un tablero que está a 150 metros del cuarto de control —o en otro extremo de la finca—, la pregunta no es si se puede cablear. Casi siempre se puede: se tiende conduit, se pasa un bus RS-485 y se llega. La pregunta real es si vale la pena hacerlo, o si un medidor con radio LoRaWAN resuelve el mismo dato sin abrir una zanja. La respuesta no es “la tecnología nueva siempre gana”: depende de la distancia, de qué tan rápido necesita el dato y de qué tan certificada tiene que ser la medición.
Lo que de verdad compara esta decisión
No se está comparando un medidor contra otro, sino dos arquitecturas de transporte del dato:
- Cableado tradicional: un medidor conectado por RS-485/Modbus RTU (o, en instalaciones más viejas, por pulsos o 4-20 mA) a un PLC o a un concentrador, que a su vez sube por Ethernet al sistema de control.
- Medidor LoRaWAN: el mismo tipo de medición —voltaje, corriente, potencia, factor de potencia, energía— pero transmitida por radio hasta un gateway, sin tender un bus de comunicación dedicado hasta ese punto.
La electrónica de medición interna puede ser parecida en ambos casos. Lo que cambia es cómo el dato sale del punto donde se genera, y ahí es donde hay que poner los números sobre la mesa.
Cuándo el cable sigue siendo la opción correcta
Protección y control en tiempo real. Si el dato va a disparar una protección —un relé de sobrecorriente, un interlock entre dos interruptores, un trip de un breaker de media tensión—, el estándar de referencia es IEC 61850 con mensajería GOOSE, diseñada explícitamente para reemplazar el cableado de cobre de disparo entre celdas con una latencia de disparo de 1 a 4 milisegundos (clase de desempeño Tipo 1A). Eso solo se logra con Ethernet determinístico dedicado —o cobre directo—, nunca con una red de radio compartida como LoRaWAN, cuyo reporte típico se mide en minutos, no en milisegundos, y no garantiza entrega. Para lógica de protección, la discusión de “cable vs. inalámbrico” ni siquiera aplica: es cable o fibra, punto.
Medición de facturación certificada (revenue metering). La norma IEC 62053 define las clases de precisión de un medidor estático de energía activa: 62053-21 cubre las clases 1 y 2 (±1% y ±2%), típicas de submetering comercial; 62053-22 cubre las clases 0.5S, 0.2S y 0.1S (±0.5%, ±0.2% y ±0.1%), el nivel que exige la medición de facturación con transformadores de corriente y potencial en media/alta tensión. Un medidor destinado a facturar a un tercero —o a repartir el costo de energía entre inquilinos de un edificio— necesita ese núcleo de metrología certificado, con su propio proceso de calibración y sellado. Eso no descarta la radio como medio de transporte del dato ya medido, pero si el proyecto exige la certificación completa de clase 0.5S sobre CT/PT, hoy el mercado de esa gama sigue dominado por medidores cableados de fabricantes especializados en metrología legal.
Cuando el punto ya está a metros del panel. El estándar RS-485 (TIA/EIA-485-A) permite hasta 1.200 metros (4.000 pies) de bus a baja velocidad (9.600 baudios), bajando a unos 400 m a 115 kbps con la regla práctica de que velocidad (bit/s) × distancia (m) no debe superar 10⁸. Si el motor, la bomba o el tablero está a 20 o 50 metros del PLC y ya hay una canaleta o un ducto disponible, añadir un nodo más al bus Modbus existente casi siempre sale más barato y más simple que sumar un gateway o depender de cobertura de radio. El cable gana cuando ya está ahí.
Cuándo un medidor LoRaWAN gana
Distancia y dispersión. Ahí donde RS-485 empieza a sufrir —pasado el kilómetro, o con el bus cruzando varios edificios o linderos— LoRaWAN cambia el problema de escala: alcances de 2 a 5 km en entornos urbanos u obstruidos (concreto, estructuras metálicas) y de 10 a 20 km en campo abierto con línea de vista razonable, según reportan despliegues reales de la tecnología. Para una bananera con pozos de bombeo dispersos, una camaronera con varias piscinas o una planta con tableros en distintas naves, ese alcance evita tender un bus dedicado hasta cada punto —el mismo argumento que ya aplicamos al diseñar redes LoRaWAN para camaroneras grandes, donde la energía distribuida entre zonas es justamente uno de los datos a monitorear.
El costo real no está en el medidor, está en la mano de obra de tender el cable. Las referencias del sector de instrumentación industrial ubican el costo de zanja y conduit para un tendido nuevo entre 10 y 25 dólares por pie lineal (más en zonas urbanas o con pavimento, hasta 40 USD/pie), y el de agregar un punto de instrumentación cableado en una planta ya operando —sin poder parar el proceso para abrir zanjas— entre 200 y 500 dólares por punto, dominado casi siempre por la mano de obra y no por el material. Es la misma razón por la que instalaciones inalámbricas de monitoreo industrial se reportan con ahorros de 20% a 90% frente al cableado equivalente, según qué tan difícil sea el acceso al punto.
Un matiz importante: lo que ahorra el LoRaWAN no es el cable de alimentación, es el de comunicación. Un medidor como el Yubox PowerMeter One sigue necesitando alimentación DC en el punto —normalmente ya disponible junto al equipo que se está midiendo—; lo que elimina es el bus de datos de vuelta al PLC o al cuarto de control, que es casi siempre el tramo más largo, más caro de tender y más difícil de mantener cuando cruza zonas de proceso, patios o predios.
Reporte cada varios minutos, no en tiempo real. En Ecuador el plan de frecuencia es AU915 (no US915, que es el de Norteamérica), y a diferencia de EU868 —limitado a 1% de ciclo de trabajo en su sub-banda principal, unos 36 segundos de transmisión por hora— AU915 no impone ciclo de trabajo sino un tiempo de permanencia máximo de 400 ms por transmisión. Eso da más margen para reportar seguido, pero el estándar de facto en medición inteligente por LoRaWAN sigue siendo un reporte cada 15 minutos: suficiente para tendencia de consumo, alarmas y costeo por franja horaria, insuficiente para un lazo de control que necesite el dato cada segundo. Si lo que se necesita es saber que un aireador se apagó o que un factor de potencia se degradó, 15 minutos sobran; si se necesita accionar una protección con ese dato, no.
Un ejemplo intermedio: submetering en una planta que ya opera
El caso más común no es “todo cableado” ni “todo inalámbrico”: es una planta con un PLC central que ya mide las acometidas principales por Modbus, y a la que se quiere agregar submetering de 8 o 10 máquinas o circuitos secundarios repartidos en varias naves. Cablear esos 10 puntos de vuelta al PLC —cruzando pasillos, puertas cortafuego y zonas donde el proceso no se puede detener— puede costar, solo en instalación, más que los 10 medidores. Ahí un medidor LoRaWAN por máquina, reportando a un gateway que ya cubre la planta, resuelve el submetering sin tocar el bus existente ni parar producción para abrir ductos nuevos.
Cómo decidir en la práctica
- ¿El dato dispara una protección o un interlock? Cable o fibra determinística (IEC 61850 o hardwiring directo). LoRaWAN queda descartado de entrada.
- ¿El medidor va a facturar a un tercero con clase 0.5S o mejor? Evalúe un medidor certificado bajo IEC 62053-22; la radio puede transportar el dato ya medido, pero no reemplaza la certificación metrológica.
- ¿El punto está a menos de 50-100 m del panel y ya hay ducto disponible? El bus cableado suele ser más simple y barato.
- ¿El punto está disperso, lejos, o cablearlo implica parar el proceso o cruzar predios? Ahí el medidor LoRaWAN suele ganar en costo total, sobre todo si el uso es monitoreo, tendencia y alarmas —no control en tiempo real.
Conclusión
Ni el cable ni el LoRaWAN son la respuesta universal: son dos formas de mover el mismo dato, cada una con un costo y una latencia distintos. El cable sigue ganando en protección, facturación certificada y distancias cortas; el medidor LoRaWAN gana cuando el punto está lejos, disperso, o cuando tender un bus nuevo cuesta más que el medidor mismo. ¿Tiene un panel o un motor que le está costando cablear? Conversemos sobre si conviene un medidor LoRaWAN, uno cableado, o una combinación de ambos en su instalación.