La mayoría de los planes de riego en Ecuador se deciden por calendario (“se riega los martes y viernes”) o por percepción (“el suelo se ve seco”). Ninguno de los dos responde la pregunta real: ¿cuánta agua perdió el cultivo hoy y cuánta hay que reponer? Esa pregunta tiene una respuesta física, no intuitiva, y se llama evapotranspiración. Entenderla —y combinarla con un sensor de humedad de suelo— es lo que separa un riego que ahorra agua de uno que la desperdicia por exceso o la raciona por defecto.
Qué es la evapotranspiración (y por qué son dos procesos en uno)
La evapotranspiración (ET) es la suma de dos procesos físicos distintos que ocurren en paralelo sobre un cultivo:
- Evaporación: el agua que se pierde directamente desde la superficie del suelo húmedo y desde las hojas mojadas por rocío o riego.
- Transpiración: el agua que la planta absorbe con la raíz y libera como vapor por los estomas de las hojas, como parte de su fotosíntesis.
En un cultivo joven con poco follaje, la evaporación domina; en un cultivo adulto con dosel cerrado —banano en producción, maíz en floración— la transpiración puede representar más del 90% del total. Separar ambos componentes rara vez es necesario en campo: lo que importa es el número combinado, expresado en milímetros de agua por día (1 mm equivale a 1 litro de agua por cada m² de suelo).
ETo: el “termómetro” del clima, no del cultivo
Para poder comparar el clima de una finca con el de otra sin que cada cultivo distinto complique la cuenta, la FAO definió la evapotranspiración de referencia (ETo): la evapotranspiración de un cultivo hipotético de pasto, de 0.12 m de altura, en crecimiento activo y sin restricción de agua. ETo no depende del cultivo real que hay en el lote; depende solo del clima del día.
El método estándar para calcularla es la ecuación FAO Penman-Monteith (Estudio FAO Riego y Drenaje N.° 56), que combina cuatro variables medidas en campo:
- Radiación solar neta.
- Temperatura del aire.
- Humedad relativa (déficit de presión de vapor).
- Velocidad del viento a 2 m de altura.
Es exactamente el conjunto de variables que mide una estación meteorológica de campo, la razón por la que muchas soluciones de agricultura de precisión —incluida la nuestra— calculan la evapotranspiración como una salida directa del nodo meteorológico, sin que el agricultor tenga que hacer el cálculo a mano.
Referencia de campo: en estudios comparativos entre Portoviejo (Costa) y Riobamba (Sierra), la ETo promedio en la Costa ecuatoriana ronda los 5.0 mm/día, sensiblemente más alta que en la Sierra por la mayor temperatura y radiación solar de la zona tropical baja. Es el punto de partida útil para entender por qué un cultivo en Los Ríos o Guayas puede necesitar riego con más frecuencia que el mismo cultivo en altura, aun con suelos parecidos.
De ETo a ETc: el coeficiente de cultivo (Kc)
ETo describe el clima, no el cultivo. El paso que faltaba —cuánta agua pierde realmente el maíz, el banano o el arroz que está en el lote— se resuelve con el coeficiente de cultivo (Kc):
Kc no es un número fijo: cambia según la etapa fenológica del cultivo, porque un cultivo recién germinado transpira mucho menos que uno con el dosel cerrado. La FAO-56 divide el ciclo en cuatro etapas —inicial, desarrollo, media y final— y publica un Kc para cada una. Para maíz de grano, por ejemplo, los valores de referencia son:
| Etapa | Kc |
|---|---|
| Inicial | 0.30 |
| Desarrollo | 0.75 |
| Media (floración) | 1.20 |
| Final (madurez) | 0.60 |
La lectura práctica: en la etapa inicial, con el suelo casi descubierto, el maíz consume apenas un tercio de lo que marca la ETo del día; en plena floración, con el dosel cerrado, consume un 20% más que la ETo de referencia. Regar con el mismo volumen todo el ciclo —el error más común en riego por calendario— sobrehidrata la etapa inicial y puede quedarse corto justo en la etapa de mayor demanda.
Lo que las tablas genéricas no capturan: el caso del banano en la Costa
Las tablas de Kc de la FAO son un punto de partida, no una verdad absoluta para cada clima. Un estudio de la Universidad Técnica Estatal de Quevedo (UTEQ), realizado con lisímetros de drenaje sobre banano variedad Williams en la Costa ecuatoriana, midió un Kc de 1.12 durante la época crítica del cultivo (agosto-diciembre), con un consumo de agua de 227.78 mm en ese periodo. Ese valor está por encima de los coeficientes genéricos que suelen citarse para banano, lo que sugiere que aplicar tablas internacionales sin ajuste puede subestimar la necesidad real de agua del cultivo en condiciones tropicales de la Costa. La implicación práctica: si su finca lleva más de una temporada con datos de campo, vale la pena calibrar su propio Kc comparando el consumo real (por balance hídrico o lisímetro) contra la ETo medida, en vez de copiar el valor de un manual escrito para otro clima.
En arroz bajo riego por inundación intermitente (AWD), la lógica de ETo y Kc sigue aplicando para estimar la demanda entre riegos, pero se combina con el manejo de la lámina de agua que ya cubrimos en nuestra guía de humedad de suelo y decisiones de riego.
El balance hídrico: la cuenta que realmente decide cuánto regar
Con ETc calculado, la pregunta de riego se convierte en una resta simple:
Necesidad de riego = ETc − Lluvia efectiva − Aporte del suelo
- Lluvia efectiva es la fracción de la lluvia registrada que realmente queda disponible para la raíz (no toda la lluvia cuenta: una parte escurre y otra drena por debajo de la zona radicular).
- Aporte del suelo es el agua que ya estaba almacenada en el perfil, la misma que mide un sensor de humedad multiprofundidad y que se agota según el umbral de agotamiento permisible (MAD) que explicamos en el artículo enlazado arriba.
Este balance es también la base de lo que muchos agrónomos llaman “riego de precisión”: no se riega porque el suelo “se ve seco” ni porque toca según el calendario, sino porque la resta entre lo que el cultivo perdió (ETc) y lo que recibió (lluvia + reserva de suelo) dio un número positivo.
Cómo obtener ETo en campo sin complicarse
No toda finca arranca con una estación meteorológica completa. Hay dos caminos:
- Método simplificado (Hargreaves-Samani): estima ETo usando solo temperatura máxima, mínima y radiación extraterrestre calculada por latitud y fecha. Es menos preciso que Penman-Monteith —puede desviarse 10-15% en zonas muy húmedas o ventosas— pero sirve como aproximación razonable cuando solo se cuenta con un sensor de temperatura.
- Estación meteorológica completa con telemetría LoRaWAN: mide radiación solar, temperatura, humedad relativa y viento en el mismo nodo, calcula ETo con Penman-Monteith y la entrega ya lista en el dashboard, actualizada varias veces al día. Es el enfoque que integramos en nuestras soluciones de agricultura de precisión, junto con los sensores de humedad de suelo del Sensor HUB para cerrar el balance hídrico completo (ETc menos reserva de suelo) sin depender de estimaciones.
Si su finca ya tiene sensores de suelo pero no una estación de clima, empezar por ETo es, en la mayoría de los casos, la mejora de mayor impacto por costo: convierte un umbral de humedad reactivo en una proyección de cuánto va a bajar la humedad mañana, no solo cuánto bajó hoy. Repasamos cómo arrancar con el primer sensor en nuestra guía de agricultura de precisión para quien nunca ha usado sensores.
Un ejemplo completo
Un lote de maíz en etapa de floración (Kc = 1.20) en un día con ETo = 5.2 mm (típico de la Costa en temporada seca) tiene una ETc de 5.2 × 1.20 = 6.24 mm. Si en las últimas 24 horas cayeron 2 mm de lluvia efectiva y el sensor de suelo indica que la reserva todavía cubre 1 mm antes de tocar el umbral de MAD, la necesidad de riego neta es 6.24 − 2 − 1 = 3.24 mm, equivalentes a 32.4 m³ de agua por hectárea. Ese es el número que debería llegar al operador del sistema de riego —o a la electroválvula, si el riego ya está automatizado— en vez de una instrucción genérica de “regar dos horas”.
Conclusión
La evapotranspiración no es un concepto académico: es la variable que convierte “parece que hay que regar” en un volumen exacto, calculado con datos de clima y suelo en vez de intuición. ETo resume la demanda atmosférica del día; el Kc la ajusta al cultivo y su etapa; y el balance hídrico —restando lluvia efectiva y reserva de suelo— entrega el número que de verdad importa: cuánta agua aplicar, y cuándo. En un país con zonas de ETo alta como la Costa ecuatoriana, ese cálculo bien hecho es, con frecuencia, la diferencia entre un riego que ahorra agua y energía de bombeo, y uno que las desperdicia por costumbre.
Si su finca quiere pasar de regar por calendario a regar por balance hídrico, en Yubox integramos estaciones meteorológicas y sensores de suelo sobre red LoRaWAN para calcular ETo, Kc y necesidad de riego en un solo dashboard. Conversemos sobre su proyecto.